Aquellos años maravillosos!!!

Vivíamos en la calle Blasco Ibañez, y en aquella época habían unos túneles que conectaban la zona de las Alcaravaneras con la playa, por estas épocas de verano, antes de los colegios y algunas tardes aun empezado el curso, mi madre con tres niños, cada uno con , llamémosle su idiosincracia,.. pues no llevaba a la playa, sólo teníamos que bajar la calle de casa caminando y a una manzana y cruzando el túnel, estaba nuestra playa de cabecera, si, si como lo del médico, que ahora dicen que es medicinal también lo de la playa, yo no se si era muy medicinal la playa de las Alcaravaneras en aquella época, los que la frecuentaron recordarán cuando aquellos petroleros se limpiaban dentro de la bahía  que forma la entrada al puerto con el espigón donde ahora se levanta la bonita cortina de contenedores en el horizonte, y nos la dejaban llena de Piche, que no nos impedía disfrutar de la playa, al llegar a casa con los pies y el bañador con alguna mancha redonda untuosa y pegada, o nos frotaban algún disolvente casero, o estregábamos con agua y jabón, que no era tan efectivo, pues se te quedaba por unos días una especie de lunar canelo, pero mira tu que sanos crecimos.

Bueno a lo que estaba, ante la ausencia de centros comerciales, como hoy en día, mi madre no podía llevarnos en aquel tiempo a ellos, y dejarnos correr entre la gente como si fuera un parque temático molestando al resto de usuarios, para simplemente pasear y soltar a la chiquillería, sin comprar nada si acaso un caramelito y aprovechando que tiene baños y demás, mientras las madres (las mas pudientes) se sientan en cualquiera de las esquinas, y cuidan a sus niños; gritándoles de lejos e importunando al resto, y solo interviniendo cuando alguno se da un guarrazo contra algo o alguien, evidenciando la poca capacidad de la progenitora de controlar/educar al infante, infanta, claro que a ellas no se les mueve una pestaña. La verdad que he envidiado esa habilidad que se desarrolla cuando eres padre/madre de mantener una conversación en un sitio ruidoso mientras tu niño de reclama y grita, sin perder el hilo del discurso, incluso con pausas y retomándolo en el mismo lugar, asombroso. Mi madre como digo nos llevaba a la playa a falta de la anterior alternativa, es un grato recuerdo de infancia, les dejo la estampa familiar en el post, para que se hagan una idea.

Mamá nos llevaba los bocadillos y el agua que aunque a una manzana, recoger y volver a subir a casa, no era una opción. Así, agotábamos muchas tardes, sobre todo cuando mi padre trabajaba, que cuando libraba nos metía a todos en el Morris Minor 1000, y nos llevaba con mi madre a su lado a los tres hermanos atrás, encajados como podíamos, y arrancaba a cualquier lugar de la isla, inventando de manera precoz el canario conoce tu tierra (debió de haberlo patentado en su día). Pero de esta estampa les hablaré otro día.

Si bien es cierto que tenemos a poca distancia, de donde mi familia vivía por aquella época una playa urbana de mejor calidad que es mi maravillosa playa de las canteras, nosotros fuimos niños de las Alcaravaneras, con sus túneles de acceso, ahora inexistentes, su piche, y el olor a bocadillo y zumo Libbys. en esa playa hice mis primeras miradas furtivas adivinando que había detrás de los bañadores, en el despertar de la sexualidad, sin llegar más allá que para eso he sido muy sato toda la vida, hacíamos los típicos juegos con la arena, a pesar de sus condiciones las Alcaravaneras era una playa familiar. Hace ya décadas que no la piso, quizá para mantener el nostálgico recuerdo.

Pero fue una parte importante de nuestra familia y así la recuerdo como algo propio.