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Dejar ir,… (Un poquito de humanidad compartida)

¿A quién le ha pasado que se enamora, de quien no le corresponde?, se que a muchas personas nos ha pasado, o nos pasa. Me ha inspirado leer un artículo cuyo link os dejo: https://bit.ly/2JTuYu0 y a exponeros mis reflexiones:

He cambiado impresiones, algunas de las veces en que me he encontrado en estas situaciones con amigos, y he recibido respuestas variadas, a algunos les parece absurdo y tienen muy claro que si no les corresponden no van a perder ni un minuto, otros sienten empatía y me comparten situaciones similares, lo que si he descubierto es que es una situación que causa dolor, y deja heridas, y  he llegado a admitir, no sin esfuerzo que la responsabilidad es enteramente nuestra.

 

Saber que es una situación en la que mucha gente puede verse envuelta, me hace poder abordarlo desde otro ángulo; y voy a compartirles qué hago (al menos intento) al respecto, con lo que hoy se y aplicando recursos recientes, lo primero es aceptar la situación (muy difícil) es decir que nunca vas a tener el objeto de tu deseo, por muchas razones esa persona no va a colmar tus necesidades, admítelo ya es un gran paso pero sólo es el primero, el segundo es aplicar un poco de humanidad compartida; “no me pasa a mi sólo”, “hay mucha gente en esta situación”, por lo que “no soy un bicho raro, ni me he vuelto loco, ni estoy perdiendo la cordura”. Después miras tu dolor, tu herida, sin pretender que desaparezca y le haces un hueco, aun sabiendo que por un tiempo te va a acompañar (después de haber admitido que no se va a solucionar de la forma que hubieses deseado; es decir que la otra persona cambie de parecer y de repente se de cuenta de lo maravilloso que eres y corra en la forma en la que lo hacen en las películas hacia ti y estalle una nube de amor, que además va a arreglar todos los asuntos de tu vida,…) (he tenido que parar a reírme,… menos mal).

Entonces, acto seguido, miras tus sentimientos  y les haces hueco, y empiezas a darte un poco de compasión, calmas, y buscas qué hay detrás,… te sientes solo, estas triste, herido, enfadado y empiezas a calmar esos sentimientos, esto lleva su tiempo y hay que practicar,… Después recuerda que siempre te tienes a ti, que eres la persona que está mas cerca y que todo eso puedes, al menos intentar dártelo tu, siempre estás tu para ti mismo. Y dejas ir a esa persona del guión de tu película frustrada y te centras en ti, cambias el foco y te comprometes a darle sentido a tu vida, de una manera más realista y desde luego más sana para ti.

Se que no es fácil, ya que la mente nos dirá; pero y si,…, no sería la primera vez,… a mi me ha pasado. STOP!!! esto no es sano para tu vida, porque sigues postergando tu bienestar, tu salud,… He comprobado como después de una ruptura, hay mucha gente que no puede estar sólo, he tenido amigos que han venido después de una separación y me han dicho, claro es que tu eres fuerte, o estás acostumbrado, pero yo no puedo,… a todos les digo que a mi me duele igual, que siento la misma ansiedad y que, hay días en los que no me apetece salir al mundo, por muy soleada que esté la jornada, pero mantenerme en mi propósito ayuda, y cultivar los valores de los que ya hablé en otro post.

Hay que estar fuertes para la vida, porque las experiencias no podemos evitarlas, y mucho menos engancharnos en ellas indefinidamente, como dice alguna frase cuyo autor desconozco ” La herida sólo cicatriza cuando la entiendes”, pero para entenderla hay que recibirla, hacerle un hueco y tratar con ella.

Bueno, espero que mi humanidad que aquí comparto, les haga pensar y ponerse las pilas, que hay mas días que sandías, y en un mundo superpoblado, estar esperando por una persona, situación o cosa concreta en vez de dejarse sorprender, no tiene mucho sentido.

 

Feliz domingo

 

MIS VALORES

ValoresUno puede pasar toda la vida buscando, anhelando cosas, relaciones experiencias, y descubriendo que puedes alcanzarlas con mas o menos dedicación y esfuerzo. También puedes vivir en la corriente adormecido en el vaivén de los movimientos de otros, con mayor o menor aceptación, diciendo la vida es así o es la voluntad de Dios. Confieso que en mi vida he ido pasando de una formula a otra, porque me era cómodo, la responsabilidad nunca era mía, en el primer caso era porque los logros no me satisfacían, básicamente porque no llegaban a mis expectativas, todo era mas bonito en el anuncio, con  los colores la música. en el segundo no tenía duda de que yo no tenía que hacer nada porque había una voluntad superior, la vida el mundo o dios mismo.

Pero,…. hay pero; no me sentí bien, no estaba conforme, algo me faltaba, la ansiedad me devoraba, no sabía que hacer, la vida perdió interés.. huí deje de sentir, me anestesié me perdí.. pero para mi disgusto el mundo seguía rodando, así que me paré y cambié el foco  miré hacia adentro, al principio no veía nada no pasaba nada, pero me mantuve y cuando la oscuridad fue permitiéndome ver, me vi a mi mismo en un rincón, asustado, sólo, sentí mi dolor, lloré desesperado y corrí hacia mis brazos me abracé y me sentí completo por primera vez, me perdoné todo lo que yo creí que me había hecho, y tomé responsabilidad.

Después del emotivo encuentro me senté  a hablar conmigo mismo, y me pregunté ¿qué quieres?, ¿que necesitas?, ¿qué es importante para ti?, y empezamos juntos a hacer una lista de Valores, si, de lo que realmente nos importa.

Y decidí centrarme en vivir conforme a ellos, colocarlos en el centro de mi día a día, y poco a poco, ayudado de familia, amigos, profesionales que me enseñaron en qué consistía ese nuevo camino,  mi fuerza de voluntad y mis practicas diarias, cada día está teniendo significado, no digo que todos los días sean fabulosos, ni siquiera que lo sean todo el día, pero también aprendes que todo forma parte de la vida, y le haces hueco, sin resistirte, y todo mejora.

De esta manera, he empezado un camino, que requiere aceptar mi responsabilidad y poner intención en cada cosa, en cada persona, en cada situación, sin perderme ni soltarme la mano, dejándome guiar por mi sentir, y tratándome con compasión en los momentos difíciles, no se como llamar a este estado, pero es más que una explosión puntual de felicidad, es un tránsito sereno, no exento de altibajos pero con sentido, con el sentido de lo que me importa de lo que tiene valor para mi, el resto se va desvaneciendo,…

La ausencia de educación cívica.

A más estrecho el espacio más reducido el movimiento.

No les ha pasado cuando vas bajando esa escalera de un gran establecimiento, y al llegar al final de la escalinata ya no puedes seguir porque les ha cuadrado a las personas de turno pararse para mantener una conversación, y al decirles ; “me permiten” te miran con mala cara, como diciendo podía usted pasar por otro lado. Si tolete, podía traerme una pértiga y saltar por encima. Al igual que en las puertas de entrada y salida que buenos sitios para pararse a conversar o mandar un wassup, y no digamos cuando vas por tu lado derecho de la acera y te viene cuatro amigas en linea, al mas puro estilo de los cuatro jinetes de la apocalípsis.  Muy pocas personas son tolerantes a que les indiquen que no es correcto lo que hacen, o que importunan al resto.

Parece que no nos damos cuenta sobre todo en las grandes ciudades, donde cohabitamos en espacios acotados mayor número de seres (perros también), y es que aunque parece obvio que si usted va en metro en un habitáculo lleno de gente debe procurar estar lo mas quieto posible para, ni molestar ni que le molesten.

Ahora hay una moda nueva incluso entre ejecutivos; La mochila, en sentido dimensional si usted adhiere a su cuerpo un elemento más, su volumen aumenta en el mismo espacio reducido, y si no es consciente de eso al girar sobre si mismo su volumen extra, o mochila, maleta o similar terminará empotrándose con salva sea la parte (según la altura del afectado/a) que tenga cerca.

Pero esto quizá tenga que ver con las cotas del individualismo (en el sentido de falta de empatía, o de contemplar al otro), que estamos alcanzando. Y ahora, traslademos el asunto de la proximidad de la convivencia al piso donde hay varias viviendas. Aquí las posibilidades son varias, porque claro “en mi casa mando yo”. El recibo de la luz se ha encarecido, y mi vecina de arriba tiene que poner lavadora y secadora a partir de las once de la noche porque ella, que debe ser muy mirada con la limpieza, lo hace casi a diario, y ahorra también en el electrodoméstico y compra una locomotora en vez de maquinas de lavar y secar silenciosas, y vaya usted a decirle nada… Y que decir del que comparte el descansillo con tu piso y abre y cierra la puerta dándole un empujón con el consiguiente portazo. Llegado a este punto no puedo resistirme a contar una anécdota familiar; vivía yo con mis padres aun y en el piso de abajo alquilaron una familia marroquí, que tenían esta costumbre de tirar la puerta, lo que provocaba la cólera de mi  madre que no entendía esa falta de civismo, así que un buen día, después de muchas quejas por el patio de ventilación o tragaluz, decidió bajar mi señora madre, y decirle de manera amigable lo que sucedía. Antes de seguir les tengo que informar que mi madre ha sido todo menos diplomática, y claro baja le toca en la puerta a la susodicha vecina y aparece la señora, acto seguido mi madre le suelta el siguiente discurso “buenas tardes señora, entiendo (muy empática ella) que de donde ustedes vienen no hay puertas y quizá no estén acostumbrados (refiriéndose ella convencida a que todos en marruecos vivían en una jaima o similar), pero continua y añade, aquí se debe acompañar la puerta al cerrarla por que, y más a determinadas horas el ruido del portazo, es bastante molesto en la comunidad. Llegados a este punto, la señora mira a mi madre con cara de, debe usted estar loca, porque evidentemente para ella ese no era ni asunto ni problema, y acto seguido le cierra la puerta en las narices.  Confieso que cuando me lo contó mi madre indignada no pude parar de reír.

En fin la convivencia es difícil y ya no vamos a entrar en los saludos o la ausencia de ellos cuando llegas a un sitio y debes presentarte antes de atacar con el mire venia a que,…, Mientras sigamos peleándonos de si esta labor de enseñar a convivir es del colegio o de la familia, seguiremos teniendo esta clase de “diversidad” como gusta ahora llamar a todo lo que se sale del tiesto.

Si fallamos en estas cosas básicas, exponencialmente cuando discutimos ideas y nos manifestamos las cotas de violencia en los planteamientos y las sin razones, son carne diaria de telediario.

Aquellos años maravillosos!!!

Vivíamos en la calle Blasco Ibañez, y en aquella época habían unos túneles que conectaban la zona de las Alcaravaneras con la playa, por estas épocas de verano, antes de los colegios y algunas tardes aun empezado el curso, mi madre con tres niños, cada uno con , llamémosle su idiosincracia,.. pues no llevaba a la playa, sólo teníamos que bajar la calle de casa caminando y a una manzana y cruzando el túnel, estaba nuestra playa de cabecera, si, si como lo del médico, que ahora dicen que es medicinal también lo de la playa, yo no se si era muy medicinal la playa de las Alcaravaneras en aquella época, los que la frecuentaron recordarán cuando aquellos petroleros se limpiaban dentro de la bahía  que forma la entrada al puerto con el espigón donde ahora se levanta la bonita cortina de contenedores en el horizonte, y nos la dejaban llena de Piche, que no nos impedía disfrutar de la playa, al llegar a casa con los pies y el bañador con alguna mancha redonda untuosa y pegada, o nos frotaban algún disolvente casero, o estregábamos con agua y jabón, que no era tan efectivo, pues se te quedaba por unos días una especie de lunar canelo, pero mira tu que sanos crecimos.

Bueno a lo que estaba, ante la ausencia de centros comerciales, como hoy en día, mi madre no podía llevarnos en aquel tiempo a ellos, y dejarnos correr entre la gente como si fuera un parque temático molestando al resto de usuarios, para simplemente pasear y soltar a la chiquillería, sin comprar nada si acaso un caramelito y aprovechando que tiene baños y demás, mientras las madres (las mas pudientes) se sientan en cualquiera de las esquinas, y cuidan a sus niños; gritándoles de lejos e importunando al resto, y solo interviniendo cuando alguno se da un guarrazo contra algo o alguien, evidenciando la poca capacidad de la progenitora de controlar/educar al infante, infanta, claro que a ellas no se les mueve una pestaña. La verdad que he envidiado esa habilidad que se desarrolla cuando eres padre/madre de mantener una conversación en un sitio ruidoso mientras tu niño de reclama y grita, sin perder el hilo del discurso, incluso con pausas y retomándolo en el mismo lugar, asombroso. Mi madre como digo nos llevaba a la playa a falta de la anterior alternativa, es un grato recuerdo de infancia, les dejo la estampa familiar en el post, para que se hagan una idea.

Mamá nos llevaba los bocadillos y el agua que aunque a una manzana, recoger y volver a subir a casa, no era una opción. Así, agotábamos muchas tardes, sobre todo cuando mi padre trabajaba, que cuando libraba nos metía a todos en el Morris Minor 1000, y nos llevaba con mi madre a su lado a los tres hermanos atrás, encajados como podíamos, y arrancaba a cualquier lugar de la isla, inventando de manera precoz el canario conoce tu tierra (debió de haberlo patentado en su día). Pero de esta estampa les hablaré otro día.

Si bien es cierto que tenemos a poca distancia, de donde mi familia vivía por aquella época una playa urbana de mejor calidad que es mi maravillosa playa de las canteras, nosotros fuimos niños de las Alcaravaneras, con sus túneles de acceso, ahora inexistentes, su piche, y el olor a bocadillo y zumo Libbys. en esa playa hice mis primeras miradas furtivas adivinando que había detrás de los bañadores, en el despertar de la sexualidad, sin llegar más allá que para eso he sido muy sato toda la vida, hacíamos los típicos juegos con la arena, a pesar de sus condiciones las Alcaravaneras era una playa familiar. Hace ya décadas que no la piso, quizá para mantener el nostálgico recuerdo.

Pero fue una parte importante de nuestra familia y así la recuerdo como algo propio.

¿Hay pasados mejores? ¿o es sólo nostalgia?

He decidido en casa entretenerme con una doble sesión de cine dedicado a mi próximo viaje a Roma y empezado con la maravillosa película de Federico Fellini la Dolce Vita reconozco que no lo había visto completa después de su redigitalización y es verdaderamente maravillosa, me he reído mucho y me apetece mucho ahora cuando visite Roma ir a todas sus localizaciones.

Como segunda película elegí “La Grande Bellezza”  y esta película, aunque más reciente tiene mucho que ver con la primera, en cuanto que retrata a la noche de Roma en los tiempos de las grandes fiestas donde se mezclaban como el carnaval de Venecia, la clase alta, los intelectuales y los comerciantes de bajos fondos, camellos, prostitutas, chulos en fiestas interminables que acababan al amanecer. No sé si tendré acceso a mi viaje a Roma algo tan típico o quizás ya tan atípico en estos tiempos, porque aparte de que las fiestas sean hasta el amanecer, estas tienen un sentido, una clase que hemos perdido desafortunadamente con tanto botellón y tanta disco psicodélica y multitudinaria.
Me gusta lo extraordinario, es por eso que me gusta esta puesta en escena la sofisticación el estilo la forma de llevar la vida y eso se contrapone con el artículo que acabo de leer hoy referente a que en la vida hay que estar expectante como si todo fuera nuevo como si lo más normal fuera sorpresivo y, no esperando grandes sorpresas y exaltaciones puesto que eso es vivir en un completo desasosiego.  Pues todavía no he decidido sobre si es que la vida es esta normalidad anodina, … me interesa o no sé si me interesa.

Cuando uno ya está en la cincuentena, y compara con las fiestas vividas en otros veranos aquí (Nuestro Carnaval de antaño) o en otros lugares, como Ibiza, entre playas y calas para pasar la resaca de noches memorables de fiestas temáticas en Pachá. O Madrid donde también se mezclaban los intelectuales y la bohemia con los niños bien, en aquel final de la movida que tuve la oportunidad de vivir, no deja de asaltarle la nostalgia, aunque no soy partidario de la frase “cualquier tiempo pasado fue mejor”, quizá lo mejor es guardarlas en el recuerdo, atesorarlas y mantener en la memoria esa fragancia de vestidos, estilos y gentes variadas en el como dirían los italianos el “dolce far niente”.

Aun recientemente recibo invitaciones con la promesa de volver a darle al sitio aquel glamour y prestancia de la gente de siempre, pero luego queda en nada, porque ya esa gente “de siempre” está en otra cosa y salvo los días de estreno y muy puntuales no se reedita nada.

Habremos de aceptar los nuevos tiempos y formas, pero sinceramente cada vez me da más pereza formar parte de ellos y dedico mi tiempo libre a otros menesteres, como diría un amigo “de señor mayor”.

Vaya desde aquí un recuerdo a todos esos amigos y amigas que compartieron otros carnavales, y otras fiestas y reuniones, que ya en nada se asemejan a las actuales.